Málaga ofrece un ecosistema comercial diverso donde conviven dos modelos con identidades propias.
Mercados municipales
Espacios como Atarazanas o El Carmen representan la tradición gastronómica. Aquí prima la calidad, el producto fresco y el trato especializado.
En los últimos años, algunos mercados han evolucionado hacia un modelo más turístico y gourmet, incorporando zonas de restauración.
Mercadillos ambulantes
Más accesibles y dinámicos, los mercadillos ofrecen una gama mucho más amplia de productos: desde alimentación hasta textil, hogar o herramientas.
Su carácter itinerante permite que distintos barrios tengan acceso a este tipo de comercio, reforzando su papel social.
Lejos de competir directamente, ambos modelos se complementan y responden a distintas necesidades del consumidor.
